La presencia de un grupo de militares que participaron durante el Operativo Independencia en el desfile folclórico militar del Bicentenario de la Independencia despertó el fuerte repudio de organizaciones de Derechos Humanos y partidos políticos. Desde la Casa de Gobierno negaron haberlos invitado de forma oficial.
“No fue casual que se mezclaran con los Veteranos de Malvinas. Consideramos que se trató de una maniobra orquestada para reivindicar genocidas”, reclamó Natalia Ariñez, referente de la organización Hijos. Una veintena de ex militares, identificados con un cartel como “Asociación de ex Combatientes del Operativo Independencia”, marchó junto a los veteranos de Malvinas el 9 de julio.
El Operativo Independencia es el nombre que recibió la incursión militar en nuestra provincia en 1975 y 1976, ordenada por la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón.
Desde la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia también rechazaron el episodio.
“La presencia en el desfile es una afrenta a las víctimas sobrevivientes, a los familiares de los detenidos desaparecidos y a toda la sociedad”, repudió el comunicado de la cartera, encabezada por Érica Brunotto. El gobierno de la provincia también repudió enérgicamente la presencia de los denominados “Veteranos del Operativo Independencia” y negó enfáticamente haberlos invitado en forma oficial a participar de la ceremonia.
Asimismo, se expresó que “no tiene ningún tipo de cabida un movimiento que actuó de forma ilegal e irresponsable y que trajo a la Argentina años de sufrimiento y miles de personas desaparecidas y muertas”.
Julio Saguir, vocal del Ente del Bicentenario del Gobierno provincial. “En la grilla cada agrupación envió las descripciones de quién era y cuál era su actividad. Tenemos el listado previamente acordado y está a disponibilidad de quien lo solicite”, explicó el funcionario, quien también rechazó la participación.
El legislador radical José María Canelada, además, presentó un proyecto para que la Cámara repudie el hecho, al que consideró un agravio para la democracia. El Partido Comunista Revolucionario también se sumó al rechazo, y lo consideró como una “canallada” contra la lucha por memoria, verdad y justicia.